6 personas con implante coclear comparten sus historias

Cada persona tiene una historia. Y en ella encontramos los motivos o razones que les llevan a elegir diferentes caminos. Tomar la decisión de colocar o colocarse un implante coclear es un proceso complejo. Requiere de cirugía, tiene un coste elevado y su mantenimiento tampoco es muy asequible, aunque tras años de lucha se ha conseguido reducir este coste. Sin embargo, es una decisión más del abanico de posibilidades que algunas personas con dificultades auditivas eligen. En este post conoceremos qué lleva a algunas personas a decantarse por el implante coclear a través de sus historias.

“A las personas sordas no se nos nota. Tú ves a otra persona con discapacidad auditiva por la calle y a no ser que te diga: ‘soy sordo’, no sabes que lo es.”, Paquita

18 o 19 años fue la edad en la que Paquita empezó a percibir que no oía bien. ‘¿Qué?, ¿qué?, ¿qué?’ decía con frecuencia. ‘¿Pero tú eso del qué es una costumbre que has cogido?’, le dijo un día su padre. ‘No, es que no oigo’, contestó ella. ‘Fue ahí donde comenzó mi ‘via crucis’ personal’, relata Paquita. Al poco le diagnosticaron ‘otoesclerosis’ (conoce aquí más sobre ella).

“Se cree que era hereditaria o también podría ser porque cuando era muy pequeñita me dieron una inyección de penicilina, allí empecé a tener una pérdida auditiva.”, cuenta. “Mi marido es médico y hace unos años unos conocidos me hablaron del implante coclear. Me hicieron las pruebas y vieron que tenía la posibilidad y decidí operarme el oído que tenía más perdido. Me operé y desde el primer momento todo fue genial, la operación me fue muy bien.”

“Hace poco tuve la oportunidad de acudir al concierto de Viena. Normalmente cuando acudes a un concierto y no oyes bien no te enteras de los sonidos más leves, no llegas a distinguirlos, o al revés, dependiendo de tu audición. A mitad del concierto una mujer tocó un instrumento que tenía un sonido muy similar a un arpa, unos sonidos muy tenues, muy suaves y fue una pasada. ¡Lo oí todo! Y eso que creo que la sala no tenía bucles magnéticos. La acústica del sitio era buenísima.”

“A las personas sordas no se nos nota. Tú ves a otra persona con discapacidad auditiva por la calle y a no ser que te diga: ‘soy sordo’, no sabes que lo es.”

“Si no lo pasas no te lo puedes ni imaginar”, Rosa

“Yo la pérdida auditiva me la empecé a notar con 23 y 24 años”, cuenta Rosa.” En principio me dijeron que no sabían de qué podía ser, me diagnosticaron enseguida que era una pérdida auditiva neurosensorial bilateral severa y degenerativa, que con el tiempo iría a más.”

Llegó un momento que en el trabajo Rosa sentía que estaba de forma contínua en un partido de tenis, se pasaba el día leyendo labios. “Me decían que con la pérdida que tenía no entendían cómo me podía defender. Llegó un momento que mis audífonos eran insuficientes.” Finalmente decidió acudir a un especialista, quién le habló de una nueva técnica. Sin embargo “te da un poco de miedo”, confiesa. “Sabes que una vez pasas por ahí ya no hay vuelta atrás, entonces me costó de decidirme pero a día de hoy pienso que es lo mejor que he hecho y que ojalá lo hubiese hecho antes”, admite. “Ahora vuelvo a disfrutar de una película, de una obra de teatro, la música y mis nietos, el poder oír cuando te dicen: abuela esto, abuela lo otro”.

“Sabes que una vez pasas por ahí ya no hay vuelta atrás, entonces me costó de decidirme". #ImplanteCoclear Clic para tuitear

“Si no lo pasas no te lo puedes ni imaginar”, cuenta y además añade que tuvo la oportunidad de leer libros de una chica que, com ella, también fue implantada. “Comentaba que lo primero que ella disfrutó era el ruido que hacía el ascensor al llegar a su piso. Cuando fui a la logopeda podía escuchar el frote de las manos y cosas simples como el canto de los pajaritos, las olas del mar, el viento.” (Descubre aquí otros sonidos que sorprenden tras el implante).

“Los médicos me decían que era muy joven y tras consultarlo con varios al final me animé”, Nati

“Yo del oído me operé una vez y salió mal, me quedé sorda de un oído y a día de hoy tengo mareos y vértigos”, cuenta Nati. De ahí que le costara decidirse a operarse de nuevo. Sin embargo, llegó un momento en el que sintió que debía volverlo a intentar: “Cuando quedaba con mis amigos o con mi familia no oía bien las conversaciones.Si que es verdad que llevaba mi audífono pero poco a poco iba perdiendo más audición. La gente ya se enfadaba porque les tenía que pedir contínuamente que me repitiesen las cosas.”

“Los médicos me decían que era muy joven y tras consultarlo con varios al final me animé”, cuenta. “La rehabilitación me va genial, es muy divertido y ver que voy progresando me hace sentir mejor. El trabajo de la logopeda es increíble sin ellos no se consigue nada, estoy muy contenta”, concluye.

“Tengo obras dedicadas al implante y al tema del sonido. Para mí es una forma de expresar cómo se siente una persona sin escuchar”, Vicente

“Fui operado a los 8 años, de mi oído derecho. En el izquierdo no tengo nada de audición”, nos contaba en la entrevista que le hicimos para el blog de Visualfy y que puedes leer aquí. “Utilicé una emisora FM cuando estaba estudiando, y siempre me ponían en primera fila de la clase para también escuchar y poder hacer una buena lectura labial a los profesores.” Su pérdida auditiva no le impidió realizar su sueño de convertirse en artista y ahora expone sus cuadros en ciudades como Nueva York. “Me di cuenta de que mi sordera influía mucho menos de lo que imaginaba”, cuenta.

“Tengo obras dedicadas al implante y al tema del sonido. Para mí es una forma de expresar cómo se siente una persona sin escuchar, y el cambio que experimenta una vez es implantada. La apertura al mundo del sonido.”

"Tengo obras dedicadas al implante y al tema del sonido. Para mí es una forma de expresar cómo se siente una persona sin escuchar" #ImplanteCoclear Clic para tuitear

“Es necesario que visibilicemos los implantes cocleares para que no haya ese miedo a llevarlo”, Laia

Laia no tiene un implante coclear, pero sí varios miembros de su familia. Entre ellos su hermana pequeña: “Mi hermana nació sorda completamente y se puso el implante con 12 años, fue una de las primeras implantadas de barcelona. Ella de 0 a 12 años llevaba audífonos pero no escuchaba la suficiente.” Cuando su madre se enteró que era sorda comenzó a estudiar la carrera de logopedia para ayudarle a hacer rehabilitación desde casa. Años más tarde su primo también nació sordo. “Como ya teníamos antecedentes familiares se le hicieron las pruebas bastante rápido y se le puso el implante con un año, entonces de bebés es totalmente diferente. La rehabilitación fue diferente.”

“Es necesario que veamos que el audífono o el implante no tiene porque ser un estigma. Yo llevo gafas como una persona podría llevar un implante. Hay que ir poco a poco abriendo las mentes de todo el mundo. Es necesario que visibilicemos los implantes cocleares para que no haya ese miedo a llevarlo”, concluye.

“Siempre he recibido mucha ayuda de otros padres que están viviendo la misma experiencia. Ellos empatizan, te escuchan sin juzgar, te dan su punto de vista”, Loles

“Recuerdo perfectamente cuando nos dieron el diagnóstico de Aitana, mi hija. Ella tenía 15 meses cuando nos dimos cuenta de que algo no iba bien. Sentí miedo y culpa,”, cuenta Loles, mamá de Aitana del momento en el que recibió el diagnóstico.

Tras mucho pensarlo y consultarlo decidieron ponerle un implante coclear a Aitana. A partir de ahí iniciaron un viaje largo y complejo, “durante los primeros años, cinco aproximadamente, mi mayor preocupación era que mi hija hablara sin saber, en aquel momento, lo importante era que escuchara y entendiera antes de hablar”, cuenta en un post que escribió recientemente para Visualfy y que puedes leer aquí.

“Nadie nos enseñó cómo educar a un hijo para que se aceptara y aceptara al resto de personas”, Loles insiste en la importancia de trabajar también la parte emocional.

“A veces pienso que ella sabrá hacerlo porque estamos trabajando desde hace tiempo en ello tanto su papá como yo. Hemos asistido a sesiones con profesionales para ello, para que Aitana sepa amar y amarse, respetar y respetarse, aceptar y aceptarse.”

¿Quieres descubrir más sobre el implante coclear? En este post te contamos más.

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