Hoy, el equipo de redacción de Visualfy hemos venido a conocer a Ana Monzó, valenciana de 32 años, que nos abre las puertas de su casa para hablarnos sobre su sordera y cómo ésta influye en los distintos aspectos de su vida.

El caso de Ana es de los que nos gusta contar, porque nos recuerda que la sordera no importa a la hora de cumplir los objetivos personales y profesionales que tengamos en mente, y que el espíritu de superación se impone a las dificultades… Click Para Twittear

Aprovechando que ha dormido a su bebé, encuentra un rato para atendernos y responder a nuestras preguntas. Seguro que su historia os resulta familiar, pero a la vez inspiradora y emocionante.

Ana Monzó, orientadora educativa con sordera profunda bilateral, nos habla sobre poner en valor la diversidad para ayudar a los demás.

P: Hola Ana, ¿puedes presentarte a las personas que siguen el blog de Visualfy?

R: Me llamo Ana, tengo 32 años y trabajo como orientadora educativa en colegios de la Comunidad Valenciana. Soy mamá de dos niños y tengo una sordera bilateral profunda.

Mi sordera influye de manera muy positiva en mi trabajo

P: ¿Utilizas prótesis auditivas?

R: Actualmente soy usuaria de un implante coclear, que me implanté en el año 2000, y un audífono que he llevado siempre, desde que se detectó mi problema de audición.

P: Ana, ¿qué significa ser orientadora educativa?

R: La orientación educativa la utilizamos para orientar a aquellos que lo necesitan en algún momento de sus vidas. Todos, en algún momento de nuestra vida, necesitamos algún tipo de orientación. La orientación educativa se realiza a nivel escolar, porque un alumno tenga unas carencias. Esas carencias pueden ser provocadas por una discapacidad, por un problema de aprendizaje, un problema de estudio, o un problema con los papás… para eso es para lo que estamos. Trabajo tanto con profesores como con los propios alumnos de forma directa.

P: ¿Qué te llevó a querer ser orientadora educativa?

R: Mi trabajo fue muy vocacional, porque yo había tenido unas carencias importantes a la hora de estudiar; en primaria, la ESO y la Universidad. Siempre quise ayudar a gente que lo necesitara. Yo tengo una familia que me ha ayudado mucho, pero no todo el mundo tiene esa posibilidad familiar, así que decidí que quería intentar ayudar en esos casos.

P: ¿Qué es necesario para ser un buen orientador?

R: Para ser un buen orientador es necesario que haya una gran empatía hacia la persona que necesita ser orientada en ese momento… el alumno, la familia, un profesor, etc. Es necesario intentar no cansarse y seguir buscando la mejor solución posible al problema. Y si algo no funciona, intentar buscar otra vía. Está claro que hay muchos libros, muchas teorías, muchas formas de trabajar… pero todo ha de estar orientado hacia la persona que tenemos delante. La misma solución no vale para todo el mundo.

Ana Monzó, orientadora educativa con sordera profunda bilateral, nos habla sobre poner en valor la diversidad para ayudar a los demás.

P: ¿Cómo es tu día a día con tus ayudas técnicas?

R: Como ya he comentado, utilizo un implante y un audífono. Ambas ayudas técnicas las utilizo durante el día, y por la noche es necesario que se deshumidifiquen y tengan un descanso. Aparte, los oídos agradecen ese tiempo de descanso. Ahora tengo los dos niños pequeños, y algunas noches he de hacer uso del implante, para oírlos si lloran. También utilizo un vigilabebés con cámara y vibrador incluido. Si el pequeño se mueve en su cuna, el vigilabebés vibra.

P: A la hora de decidir ser padres, ¿influyó el hecho de que vuestros hijos pudieran heredar la sordera?

R: En nuestro caso, cuando pensamos en ser papás, estaba claro que había una posibilidad genética de que fuera así… pero no era una mayor inquietud, una inquietud importante. No hicimos ninguna prueba previa, y siempre pensamos que, en caso de que hubiera algún problema, que fuera una sordera, que la conocemos.

P: ¿Tu sordera influye en tu rol como madre?

R: En los ratos que estoy con mis hijos, los disfruto muchísimo. Sin embargo, hay pequeños momentos donde el problema de audición está presente. Por ejemplo, las noches y los momentos del baño. Me encanta bañarme con ellos, pero me tengo que quitar las ayudas técnicas y no se vive de la misma manera.

P: ¿Y en tu trabajo?, ¿influye de alguna manera?

R: Pues yo creo que en mi trabajo influye de manera positiva mi problema de audición, porque empatizo mucho más con los alumnos que tienen algún tipo de necesidad, soy muy tolerante con las necesidades de cada uno, y siempre tengo muy en cuenta que cada persona tiene unas necesidades diferentes. Si dos personas ya no somos iguales, las personas con algún tipo de diversidad tampoco tiene que ser igual una que otra. Eso lo tengo muy en cuenta y muy presente siempre.

P: ¿Cómo crees que influye en tus hijos oyentes que su mamá sea sorda?

R: Yo creo que, el crecimiento de mis hijos, al tener una persona con una diversidad en casa, va a darles tolerancia y empatía a largo plazo, que les ayudará a convivir con otras personas.

Ana Monzó: El crecimiento de mis hijos, al tener una persona con una diversidad en casa, va a darles tolerancia y empatía a largo plazo, que les ayudará a convivir con otras personas Click Para Twittear

P: Para terminar, Ana, ¿podrías lanzar un mensaje a aquellos padres a los que acaban de diagnosticar una sordera a uno de sus hijos?

R: Bueno, yo no soy quien para dar consejos a nadie, pero a todos aquellos padres que estén pasando por un mal momento, me gustaría recordarles que hay muchos tipos de profesionales, que cada uno trabajamos un aspecto diferente. Que las necesidades de una familia son distintas que las de otra, hay mucha información, muchas vías de trabajo diferentes… y quisiera que nunca se cansaran de buscar otras opciones que puedan satisfacerles más que las que tienen ahora. Si no están contentos con lo que tienen ahora, siempre hay una segunda opción, o algo que se pueda adaptar mejor a sus necesidades. Y cada uno siempre tiene que pensar que sus necesidades son unas, y las de otros son otras; pueden ser complementarias, pero no tienen porqué ser las mismas.

 

Su bebé ya reniega, ha terminado su rato de descanso y llama a su mamá para que le atienda. A Ana se le iluminan los ojos cuando oye la llamada, y nosotros sabemos que nuestro tiempo ha terminado.

Ana nos ha transmitido sus ganas de vivir, y sus ganas de crecerse ante las dificultades. Y cómo, pese a que resulte paradójico, su sordera le hace ser mejor en su trabajo. Un claro ejemplo de puesta en valor de la diversidad como podemos apreciar en otras historias como esta.

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