Desde Visualfy siempre lanzamos el mensaje de que un niño sordo puede llegar donde quiera. Por eso nos gusta traer esas historias de superación que lo demuestran. Y la de Pablo es muy especial.

El equipo de redacción de Visualfy ha desembarcado en L´Alquería del Basket, las espectaculares instalaciones de Valencia Basket para la cantera más importante de la Comunidad Valenciana. Nos recibe Inma, la mamá de Pablo Hernández, jugador infantil de 12 años, implantado bilateralmente.

Visualfy: ¿Cuánto tiempo lleva Pablo implantado?

Inma: La operación de Pablo no fue simultánea. El primero se lo implantaron a los dieciséis meses, y el segundo un año y medio después. Ahora tiene doce años.

V: ¿A Pablo le gustó el basket desde siempre?

I: Pues sacó la vena a los cuatro años. Ya le veíamos que le gustaba el deporte y tenía aptitudes para practicar alguno, pero jamás nos imaginamos que le gustara el baloncesto. En casa nunca habíamos tenido ninguna relación con ese deporte, ni veíamos partidos. Un día fuimos a comprar unas zapatillas, y él, todavía en proceso de adquisición del lenguaje, nos decía: “esto, esto”. Al fin descubrimos que quería decir “baloncesto” y lo apuntamos.

Pablo Hernández, jugador de basket a punto de lanzar a canasta
Fuente: El Mundo – Biel Aliño

V: ¿Dónde empezó a jugar?

I: Pues acudimos al lugar que más a mano teníamos, que era la escuela municipal de Bétera (Valencia). Él tenía cinco años, y desde el primer momento vimos que tenía aptitudes para el juego. ¡No sabíamos que era capaz de hacer esas cosas!

V: ¿Cómo gestionasteis el hecho que jugara con implantes?

I: ¡Al principio ni lo pensamos! (Inma, con su manera tan positiva de ver la vida, no puede evitar reírse). Cuando vimos que se le caían las bobinas en los saltos, le pusimos una cinta de tenista para sujetarlos. Hemos ido resolviendo esos pequeños problemas a medida que surgían.

V: ¿Y cómo vivía él las instrucciones del entrenador o la comunicación con compañeros?

I: Ha ido aprendiendo poco a poco. La acústica del pabellón de Bétera hacía que ni los oyentes escucháramos nada, con lo que a él le costaba mucho. Los entrenadores le individualizaban un poco las instrucciones, y él sacó toda su capacidad de atención. Los niños sordos que acuden a estimulación temprana tienen una capacidad de atención fuera de lo común.

V: ¿Cuándo empieza Pablo a despuntar en el baloncesto?

I: Participó en un programa de tecnificación, donde la federación va por los clubes viendo a chicos y el nivel que tienen. Ese fue un punto de inflexión en su forma de ver el deporte, porque a partir de ahí empezó a creerse de qué era capaz. Su grupo de tecnificación ganó la competición que se hacía entre los grupos de la Comunidad Valenciana, jugando él muchos minutos y teniendo un papel importante.

V: ¿Y cómo aparece Valencia Basket en la vida de Pablo?

I: En junio del año pasado vino a unas pruebas de puertas abiertas que hace el club, y le dijeron que se quedara. Comenzó la temporada en septiembre de 2017 y este es su segundo año aquí. Estar aquí ya es otra historia; competitividad, esfuerzo, superación. Y él se siente muy a gusto con la filosofía del club y los valores que se promueven (os recordamos que el lema de Valencia Basket es “Cultura del esfuerzo”).

V: Ahora que es más mayor, y el juego es más intenso, ¿qué medidas tiene que tomar Pablo con sus implantes?

I: Juega con una chichonera de rugby, sólo eso. Solemos llevar siempre baterías de recambio por si acaso, y no tiene ningún problema para jugar. Es más, los entrenadores nos dicen que alucinan con su capacidad de atención y su visión de las jugadas. Todo es resultado de su trabajo y concentración.

Pablo Hernández posando con el balón bajo el brazo
Fuente: El Mundo – Biel Aliño

Lo malo es que los implantes sufren mucho, ya que Pablo suda con la chichonera. Los cables se deterioran enseguida, e incluso los implantes llegan a bloquearse por la humedad. Me uno a la petición de todas las asociaciones y padres de niños sordos para que se reduzca el precio de los accesorios para implantes.

V: Perdona la pregunta, pero… ¿se puede jugar al baloncesto profesional con implantes cocleares?

I: ¡Claro! La normativa lo permite, siempre y cuando las protecciones sean legales. No sé si hay algún jugador profesional que lleve implantes, pero Pablo dice que quiere serlo. Es uno de sus sueños.

V: ¿Nos dirías unas últimas palabras para los padres de niños recién diagnosticados?

I: Que les dejen ser ellos mismos, que les permitan sacar sus talentos aunque tengamos esa pequeña vena de sobreprotección. No podemos cortarles las alas, y ellos pueden volar tan alto como deseen.

Dejamos a Inma, que tiene que volver a las gradas de la cancha de entrenamiento, y nos vamos con la sensación de haber vuelto a vivir un momento mágico gracias a la historia de superación de Pablo. Pero también tenemos que recordar que su historia no tiene porqué ser excepcional, sino que debería ser la norma. Los niños sordos pueden conseguir todo lo que se propongan… como cualquier otro niño.

 

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