Una chica sorda de Madrid, Sonia Valcárcel, es la primera estudiante de la Universidad Politécnica de Madrid. Ella cuenta que hasta llegar a la universidad ha sido duro y ha tenido que esforzarse para enfrentarse a los obstáculos.

Además, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le ha negado la beca del primer curso de carrera porque en el Ciclo Superior que había estudiado antes su nota media fue de solo 6,25 y el mínimo para obtener la beca es 6,5. Pero este no era el primer problema con la becas, antes a Sonia el Gobierno ya le había dado 1.000€, pero suspendió una asignatura de la universidad y el Gobierno le obligó a devolverlos. Su situación familiar es complicada porque su padre no tiene trabajo y su madre es la única que trabaja en una empresa familiar de ganadería.

Además, Sonia solo cuenta con una ayuda de 360€ al mes, pero menos mal que la matrícula de la universidad la tiene gratis y cuenta con Intérprete de Lengua de Signos, si no le sería imposible estudiar. Ella comenta que su situación es injusta porque a las Personas Sordas, a veces, les cuesta entender conceptos o palabras técnicas y surgen malos entendidos en la interpretación, lo que no quiere decir que la Lengua de Signos sea menos rica, sino que es como el resto de problemas que surgen con traducciones en lenguas orales.

Ella piensa que la nota mínima para acceder a la beca debe de ser menos a 6,5. Además, el sistema educativo de Galicia carece de calidad porque su propia lengua, el gallego, para Personas Sordas la enseñanza es muy floja y se fue a Madrid a estudiar.

Ahora, está esperando que la Comunidad de Madrid ponga en marcha becas para personas con diversidad funcional, pero su madre asegura que la familia continuará esforzándose, teniendo beca o sin tenerla, porque ella quiere que su hija estudie y consiga cumplir su sueño.

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