Visualfy

Eva Belmonte: Cómo ser trending topic con la aceptación de la pérdida auditiva

   
La aceptación de nuestras capacidades y límites nos proporciona libertad y hace que nos queramos más a nosotros mismos. Nuestros límites tienen mucho sentido en nuestras vidas ya que gracias a ellos trabajamos el espíritu de superación y mejora.

La aceptación de la pérdida auditiva contada por Eva Belmonte

En Visualfy nos hemos puesto en contacto con Eva Belmonte, periodista, autora de El BOE nuestro de cada día y Españopoly y responsable de proyectos en Civio. Queremos que nos cuente como pasó de rechazar los audífonos en su vida, a presumir de ellos en Twitter y convertirse en Trending Topic. P- ¿Por qué crees que no dabas el paso a reconocer tu pérdida auditiva? ¿Crees que también lo asociabas a la vejez? (Desde Visualfy creemos que es una creencia falsa instalada en la sociedad, consecuencia de la mala publicidad de que todos los sordos son viejos). R– La pérdida la tenía muy asumida, porque hace ya unos años que estoy diagnosticada de otoesclerosis y notaba cómo iba perdiendo audición. Pero mi prioridad era intentar hacer todo lo posible vía cirugía e intentar evitar o retrasar el uso de audífonos todo lo posible. La cirugía funcionó durante un tiempo, pero la enfermedad siguió progresando y ya no había manera de operar, solo un audífono podía ayudar. Durante todos estos años, he intentado no pensar en los audífonos, siempre buscando otra solución. Aunque no lo admitamos, esta idea de relacionarlos con la vejez está metida en nuestras cabecitas. Y te imaginas esos aparatos enormes, color carne fea, que has visto a las personas mayores, cuando ahora mismo son muy distintos. La primera vez que entré en una tienda para preguntar por unos, salí con lagrimones de allí. Me sentí vieja, me agobiaba depender de algo… También depende del trato que te den. Después de probar varios sitios encontré uno en el que me sentí tranquila y bien, no agobiada para que comprara. Pero con el tiempo te das cuenta de que mejora tu calidad de vida y vale la pena.

Aceptarlo es cuestión de tiempo

P- Contabas en Twitter que utilizabas durante años la técnica de “sonreír a todo el mundo” porque no los entendías. ¿Cuánto tiempo crees que puede alguien sobrellevar así la situación y pasar desapercibido? ¿Te funcionaba en el trabajo? R– Depende de lo que te importe la conversación o quedar como una tonta. Ya en serio: es agotador. Aunque no te des cuenta, tu cerebro está intentando adivinar qué se está contando y eso requiere mucho esfuerzo. En lo personal, puedes hablar con quienes tienes confianza y repetir todo, pero lo normal es ir tirando y acabas perdiéndote cosas importantes. En lo profesional es donde estaba la clave, para mí. No podía hacer mi trabajo bien (soy periodista) si no entendía perfectamente lo que me decía la gente. Viendo fotos de entrevistas que hacía me daba cuenta de que tenía siempre el ceño fruncido, como haciendo esfuerzos. PEn el ámbito personal, también hablas de la “cortada de rollo” en el momento de los susurros, de las conversaciones bajitas y sexis. Seguro que ahora, pasado el tiempo, lo ves cómico, pero en ese momento hubieras deseado que te tragara la tierra. ¿cierto? R– En conversaciones personales me daba cuenta de que no escuchaba cuando alguien me contaba algo y yo respondía otra cosa totalmente distinta. Tu cerebro intenta adivinar por el contexto, o leyendo los labios (mucho más difícil en otro idioma) lo que no escucha. Y no siempre, acierta, claro. Imagina lo mismo en conversaciones privadas, bajitas, en medio de una relación sexual, con susurros. ¡No pillaba nada! Aunque no lo admitamos, esta idea de relacionar los audífonos con la vejez está metida en nuestras cabecitas Clic para tuitear P- ¿Por qué te decidiste a ir al Otorrino / Audiometrista? ¿Hubo algún acontecimiento que te hiciera reaccionar? ¿O es que tu plan era convertirte en un Ciborg y tener superpoderes? R– El plan ciborg llegó después. Fue después de unas entrevistas importantes para un reportaje en inglés, en las que me daba cuenta de que me costaba interactuar porque me perdía la mitad, pero ya antes lo había notado, aunque me resistía. La clave estaba en ver la tele con otra persona y ver cómo vas subiendo el volumen hasta que el de al lado te mira con susto porque está altísimo. Como la pérdida empezó con un solo oído, lo notaba un montón cuando me iba a dormir de lado: si me tapaba el bueno, se apagaba el mundo. Y no era mal plan para dormir tranquila, eh.

La aceptación de la pérdida auditiva de Eva Belmonte llegó a ser historia del día con 3.6 K y 303 comentarios en Twitter

P-Al ponerte los audífonos. ¿Cuál ha sido la reacción general de la gente al vértelos y por qué decidiste contarlo por Twitter?  R-Yo estaba muy preocupada por si la gente se sentía incómoda al verlos o no se atrevía a preguntar o se pensaban que tenía algo grave. Y llevaba tiempo tensa pensando en cómo iba a reaccionar la gente. Así que el mismo día que me lo puse por primera vez decidí contarlo y quitarme de encima esa tensión. Lo que no esperaba es que llegara tan lejos, pero si ayuda a personas que están sufriendo, como yo sufrí antes de llevarlo y acostumbrarme, fetén. Ahora que todos lo saben me hacen muchas preguntas, pero más prácticas: me piden que se lo enseñe, me preguntan cómo funciona. Ha despertado mucho interés. P- Nos gustaría que nos contaras brevemente qué sientes las primeras veces al llevar el audífono, cómo escuchas, qué ruidos se discriminan y cuáles no y qué pasa con los graves y los agudos ¿Ya te has acostumbrado a llevar audífonos? ¿Cuánto tiempo te ha llevado? ¿Ya escuchas los congeladores del Mercadona?  R-Al principio todo me molestaba, sobre todo los agudos (mi pérdida es más grave, además, en esas frecuentas, así que note más la diferencia): ruidos de coches, voces, niños… El primer día me saturé un poco, pero la verdad es que la adaptación ha sido muy rápida. En algo más de un mes tenía el audífono a tope y ya estaba acostumbradísima. Escucho ruidos que antes no existían para mí, como el de la calefacción del trabajo. Me siento un poco ninja cuando los descubro, la verdad. Pero es verdad que aún no escucho del todo perfecto. El otro oído también tiene pérdida y estoy esperando a ver si es posible la operación antes de ponerme el otro audífono, así que por ahora soy solo medio ciborg.   P- Por último, sabemos que  la barrera económica es importante, pero, aun así, ¿Qué consejo le darías a alguien que no se atreve a dar el paso? R-Entiendo perfectamente la barrera económica. Son carísimos. Es verdad que vale la pena y que son necesarios, pero es un problema importantísimo para personas de pocos recursos que no pueden permitírselo y se quedan sin oír bien, con las consecuencias que tiene en el trabajo, en la vida personal… Es increíble que no esté incluido, aunque fuera para personas con rentas bajas, en la sanidad pública. Yo pude tirar de ahorros y aun así ha sido un agujero importante. Un ejemplo: podría ponerme el derecho también hasta que sepa si me puedo operar en unos meses, y pasar hasta entonces mucho más tranquila y escuchando mejor, pero es demasiado dinero si al final son solo unos meses. Más allá del tema económico, daría dos consejos: que intenten no vincularlo con la vejez y que les echen un ojo y los prueben (en un sitio en el que te permitan probarlos un mes sin compromiso de compra). Los modelos actuales no son esos bichos enormes color carne, ¡son muy bonitos y pequeños y ultra discretos! A mí, con el pelo suelto, no se me ve nunca. Hay en un montón de colores, muy similares a los de móviles, o auriculares, y la tecnología que llevan dentro es impresionante. Y solo por los dolores de cabeza y esfuerzos que eliminas de tu vida cuando empiezas a escuchar bien, vale muchísimo la pena. Más allá del tema económico, daría dos consejos: que intenten no vincularlo con la vejez y que les echen un ojo y los prueben #pérdidaauditiva @evabelmonte Clic para tuitear