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Sobreproteger a un niño sordo… Mejor no


Hacía tiempo que queríamos hablar de sobreprotección en este blog, ya que es un fenómeno que cada vez está más en boca de los especialistas en educación: hiperpaternidad, niños faltos de cierta autonomía, y el deseo de evitar peligros y situaciones de tensión por parte de los padres. Desde Visualfy nos preguntábamos si los padres con niños sordos serían más sobreprotectores que los padres con niños oyentes.

Así que hoy hemos venido a tomar un café con Rosa Barberá, psicóloga especializada en Psicología Infantil y de Adultos. Rosa desarrolla su labor principalmente en el gabinete Infans Psicología, en Valencia. Asimismo ha colaborado en diferentes centros privados y públicos de la Comunidad Valenciana, realiza Escuelas de Padres, imparte formación para profesores, y desarrolla talleres dirigidos a promover una educación consciente y respetuosa entre padres e hijos. Además, fue la creadora e impartió durante años el Taller de Crecimiento Personal para Niños y Adolescentes, por el que pasaron más de 200 niños/as.

Pregunta: Rosa, ¿cómo definirías el concepto de sobreprotección?

Respuesta: La sobreprotección es un patrón educacional que ejercen algunos padres que se caracteriza por una atención excesiva sobre el niño/a, en el cual impiden a sus hijos que hagan la necesaria exploración del mundo, no dejan que corran ningún riesgo ni afronten situaciones emocionalmente desagradables. Son padres que temen por ellos o no confían en sus capacidades.

P: ¿Qué proceso es el que lleva a unos padres a ser sobreprotectores con su hijo?

R: Generalmente, los padres sobreprotectores han vivido experiencias en su infancia en las que sufrieron y no se sintieron apoyados por sus padres. Son padres que generalmente experimentaron sentimientos de soledad y/o indiferencia dentro del sistema o entorno familiar, por ello, intentan que sus hijos no se sientan así.

Otros aspectos que también llevan a la sobreprotección, son las falsas creencias que han adquirido algunos padres en la sociedad relacionadas con “si un hijo sufre, se enfada, esta triste, etc. debemos de intentar hacer todo lo posible para eliminar su malestar”, o “los padres debemos hacer que nuestros hijos/as siempre estén felices”. Todas estas creencias, implican una serie de comportamientos que realizan los padres. Estas actuaciones, están dirigidas a aliviar el malestar de los niños/as en cualquier circunstancia, imposibilitándoles experimentar dicha experiencia por sí mismos y dificultándoles el desarrollo de sus propios recursos personales.

Considero que es fundamental definir nuestro papel como padres: educar es acompañar a nuestros hijos a ser felices por sí mismos. En cambio, se tiene la idea de que educar es hacer a nuestros hijos felices siempre.

P: ¿Puedes hablarnos de las posibles consecuencias a corto y largo plazo de la sobreprotección?

R: La consecuencia a corto plazo de la sobreprotección es que los niños manifiestan conductas y emociones de dependencia hacia los padres: precisan ayuda para desarrollar muchas tareas del día a día, haciéndolos poco autónomos. A medio y largo plazo, son niños que necesitan a sus padres para sentirse seguros, no son capaces de afrontar sus errores, les cuesta tomar decisiones, sienten que no son capaces de hacer determinadas cosas, tienen poca tolerancia a la frustración, etc. Las consecuencias a largo plazo más negativas son que, en muchas ocasiones, el niño/a aprende que “su padre/madre o el entorno, debe de ayudarle cuando lo necesita”.

Esta creencia hace que sean niños exigentes con sus padres y con los demás, y que incluso se vuelvan tiranos. Un bebe nace siendo narcisista, tiene un carácter demandante, pero éste carácter tiene que ir desvaneciéndose cuando va creciendo, ya que cuando se es bebe, es normal que el niño solicite que su madre le atienda, pero con el paso del tiempo, la autonomía que tiene el niño/a emerge progresivamente y con ello, la disponibilidad de la madre ante ese niño/a debe ir disminuyendo. De esta forma, el narcisismo que esta presente en los niños desde su nacimiento va disminuyendo conforme los papás le permiten que él afronte su vida.

P: ¿Crees que el nivel de sobreprotección es más elevado cuando se trata de niños con alguna discapacidad o patología?

R: Considero que no debemos de hacer generalizaciones, pero basándonos en la sociedad en la que vivimos, tendemos a no aceptar las pruebas que nos va poniendo la vida. Cuando un niño nace o cuando a nuestro hijo/a le debuta una patología o presenta una dificultad, la sociedad tiende a mostrar enfado o tristeza ante dicha experiencia, vivimos esperando que la vida sea de una determinada manera, no aceptamos las pruebas que nos van llegando, proyectamos como debería ser o vivir un hijo o nosotros mismos, etc. Por lo tanto, ante dichas experiencias, nuestra forma de afrontarlas es siempre desde el rechazo a esa experiencia, es decir, desde la “no aceptación”.

Con ello, comenzamos a hacer todo lo posible para que eso que no aceptamos desaparezca o no se note, y luchamos contra ello. Pero como dice la frase, “no hay mayor locura que luchar contra lo que no se puede cambiar”. Entonces, estos padres establecen una lucha con ellos mismos como padres que no quieren que su hijo/a presente ese problema ni que lo padezca; para que su hijo/a no sufra, no sienta las consecuencias emocionales o sociales de su dificultad, y en definitiva, luchan para que su vida sea como si no presentase esa dificultad o patología.

En ese momento, es cuando las conductas de sobreprotección se ponen en marcha, y esto genera en ocasiones que los niños/as se sientan inferiores por su dificultad o patología, ya que los papas intentan hacer todo lo posible para que los niños/as no la noten, hacen como si no existiera. Pero si los padres aceptamos esta prueba que les ha tocado a sus hijos/as, y somos capaces de ver que esto no les hace ser menos, si no que les hace ser únicos y grandes por ello, entonces, les acompañaremos de forma más sana y respetuosa ante las complicaciones que vayan apareciendo con su problema en el trascurso de su vida.

P: En el caso de la sordera, ¿consideras que existe un nivel elevado de sobreprotección?

R: Como he comentado, no me gusta generalizar, pero es cierto que cuando nace un niño/a sordo, su dificultad nos lleva a estar pendientes de él/ella la mayor parte del tiempo de forma más frecuente a un niño/a que nace sin esta dificultad. No solo precisa nuestra ayuda en sus necesidades de hambre, sed, sueño, etc., sino que también requiere una atención extra en todas las tareas relacionadas con su problema: llevarle a médicos, especialistas, estar pendientes de su estado de forma más constante, etc.

Estas acciones no tienen porque significar una sobreprotección; la sobreprotección se pone en marcha cuando los padres sentimos miedo o pena ante la sordera, ya que con ello, se desencadenan otra serie de miedos tales como el temor a que juzguen a nuestro hijo/a por su discapacidad, miedo a no saber actuar bien ante este problema, etc. Es en estos momentos, cuando el los padres movidos por su propio temor sobreatienden a los niños/as por si les sucede algo que ellos consideran negativo. Por lo tanto, la sobreprotección, es producto de factores individuales de cada padre y madre.

Desde Visualfy sabemos que la adolescencia es un periodo de preocupaciones para cualquier padre o madre, pero si nuestro hijo es sordo, esas preocupaciones se incrementan en situaciones que ni siquiera imaginábamos. Por ejemplo, ¿qué ocurre si nuestro hijo sordo está a solas en casa y suena una alarma o llaman a la puerta? Nuestro objetivo es luchar por la independencia de las personas sordas, y la tranquilidad de los padres cuando se van de casa. Por eso queremos que  conozcáis Visualfy Home y todo lo que puede hacer por vosotros cuando os vais de casa y vuestr@ hij@ sord@ se queda sol@.

 

P: ¿Qué camino recomendarías a esos padres sobreprotectores de niños sordos para alcanzar un nivel de protección adecuado?

R: En primer lugar, recomendaría a esos padres a que fuesen conscientes de qué emociones ha provocado en ellos la noticia de que su hijo/a presenta sordera y conocer qué miedos se han activado. Si éstos son intensos, y están dispuestos, que busquen ayuda para establecer emociones más adaptativas ante esta situación.

Que comenzasen a detectar todas aquellas conductas que hacen con su hijo/a por calmar su propio miedo, tristeza, etc. Así como, detectar todas aquellas conductas que hacen por su hijo/a pero que éste puede hacer por sí mismo (pero ellos no le dejan hacer). Que intenten eliminar o disminuir progresivamente su actuación en dichas situaciones.

Por último, que comiencen a ver las fortalezas y posibilidades de sus hijos/as, no que les miren o traten desde lo que carecen. Como dice Goethe “Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.”

 

P: Más allá de la sobreprotección, ¿qué habilidades debemos potenciar en nuestr@s niñ@s sord@s para saber enfrentarse a la vida?

R: En primer lugar, como cualquier otro niño/a, debemos potenciar su autoestima, desarrollando habilidades de autoconocimiento. 

Los niños que aceptan sus virtudes y sus dificultades, comprenden sus emociones y asumen el manejo de las mismas, se convierten en niños capaces de afrontar con seguridad y fortaleza las experiencias de su vida. Clic para tuitear

En segundo lugar, es muy positivo trasmitirles que poseen posibilidades infinitas de conseguir lo que desean, independientemente de que sean sordos: no les pongamos barreras a lo que pueden conseguir. Esto significa ser realista, y a la vez trasmitirles su potencial personal. Como dice la frase “Lo que crees, creas”. Si ellos creen en sí mismos, conseguirán lo que se propongan.

Por otro lado, sería aconsejable que se familiarizasen con la idea de que ser diferente no es algo negativo. Cuando los niños/as saben en qué se diferencian de los demás, se sienten felices y especiales. Así, ser diferente por ser sordo o por otro motivo, puede ser algo que les haga sentir únicos.

Enseñarles a que asuman la responsabilidad de su vida, a no ser víctimas que se quejan de lo que les pasa, sino ser activos para cambiar aquello que deseen en sus vidas.
En lugar de largas charlas con nuestros hijos, ayudar a desarrollar en los niños/as una buena toma de decisiones y habilidades de resolución de problemas. Acompañarlos ante sus problemas con preguntas tales como: ¿qué podrías hacer ante esta situación?, ¿qué posibilidades tienes?, ¿cuál es la mejor opción?, ¿qué podemos hacer la próxima vez?, permitiéndoles que, en el día a día, decidan cosas por ellos mismos.

P: En Visualfy siempre hablamos de poner en valor la diversidad. ¿Podrías hablarnos de la sordera como superpoder? ¿Qué habilidades desarrollan los niños sordos que les van a ayudar mucho en su futuro?

R:

Tenemos la creencia de que las dificultades que presentamos o las carencias nos hace ser menos valiosos que los demás, y esta creencia, deberíamos cambiarla, por la educación de nuestros hijos y para crear una sociedad mejor. Clic para tuitear

La discapacidad permite desarrollar recursos que otras personas no desarrollarán por no tenerla y por no ser esa persona con sus características individuales. La sordera te hace GRANDE, te ayuda a desarrollar aspectos como

P: Para finalizar, Rosa, ¿puedes darnos tu información de contacto por si alguna familia quiere hacerte alguna consulta?

Estoy a disposición de cualquier familia que quiera charlar sobre la educación de sus hijos.

Mis datos son:
Rosa Barberá Maravilla
Infans Psicología
C/ Amadeo de Saboya 1, pta 11 piso 2 46010 Valencia
www.rosabarbera.com
barberarosa@gmail.com
Facebook: Rosa Barbera Maravilla