El ser humano es la especie más inteligente del planeta aún que tan solo desarrolla un 25% del cerebro durante el embarazo, el resto se desarrolla fuera del útero. Pese a no poder utilizar el lenguaje oral necesitan comunicarse.

Siempre enseñamos a nuestros bebés a saludar con la manita o lanzar besos, sería maravilloso enseñarles gestos sencillos que nos indiquen sus necesidades. Esto es la “Baby Sing Language” desarrollada en EE.UU en los ochenta tras observar que los bebés de padres sordos se comunicaban con mayor facilidad al ofrecer un puente de comunicación hasta la aparición del habla. Este método se basa en la realización de gestos intuitivos.

Se ha demostrado que los niños que aprenden la Lengua de Signos tienen mayor facilidad en la adquisición de lenguaje. A los nueve meses son capaces de expresar unos 75 conceptos con signos ya que desarrollan las habilidades motoras finas antes que el habla.

Viendo los diferentes estudios y sus resultados, la lengua de signos es un método ideal para establecer una comunicación temprana con tu bebé, tanto si tiene necesidades especiales como si no las tiene.

Debería enseñarse en los colegios ya que esta lengua no solo nos sirve para la comunicación, sino también para la educación en valores atendiendo a la diversidad con la que nos encontramos.

Estudiantes españolas acaban con los estereotipos machistas

En el curso 2015-2016 solo había un 25% de estudiantes mujeres en ingeniería y arquitectura. Actualmente estos porcentajes han cambiado llegando a equiparar el número de mujeres y hombres en algunas universidades como la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Algunas de las estudiantes que han cursado estos estudios declaran no haber sufrido discriminación ninguna por el hecho de ser mujeres en la universidad, pero que si lo han sufrido en el mercado laboral con los sueldos, permisos de maternidad y paternidad, etc… Aún que muchas coinciden en que faltan políticas de igualdad más efectivas. Sienten más presión para demostrar que valen tanto como sus compañeros.

A raíz de estas situaciones se han creado diferentes grupos, asociaciones u organizaciones de mujeres en este ámbito. Como por ejemplo Imaginegirls, una sección de una asociación de estudiantes de Ingeniería Informática, que nació con el objetivo de crear un espacio donde las mujeres no se sientan juzgadas ni en minoría.

Estás mujeres trabajan para que más mujeres se animen a estudiar una ingeniería eliminando así los estereotipos machista, impulsando la igualdad social y cultural.

El Hospital de la Ribera progresa en la atención a pacientes con diversidad funcional

El Hospital de La Ribera pretende garantizar la accesibilidad universal a la atención sanitaria y mejorarla desarrollando un Plan de Atención a Pacientes con Diversidad Funcional.
Para ello han implantado un sistema de vídeo-interpretación S-Visual que realiza la traducción simultánea de la lengua de signos, o un sistema telemático de citas a través de SMS, para personas sordas.

Otras mejoras son adaptar los teclados de los ascensores o en acceso con perros guía a Consultas Externas y servicios de Urgencias para personas con pérdidas visuales. Para personas con diversidad funcional motora se han eliminado barreras arquitectónicas, adaptados baños y rampas de acceso.

Todas estas adaptaciones se hacen con el objetivo de reducir el tiempo de espera del paciente y permitir que el cuidador principal acceda a las consultas.

Fosfato, ese gran desconocido

El fosfato es una sal mineral necesaria para el cuerpo humano. Es un aditivo marcado como E 338-452 que encontramos en refrescos, galletas, carnes o salsas. Si se usa de manera responsable no debería provocar ningún problema, pero a veces se utilizan demasiado.

Es el caso de los kebabs, existe una lista de alimentos a los que se les permite contener fosfatos. Uno de los principales problemas para poder incluir a la carne del kebab es que, intentando que parezcan más frescas de lo que son, los fosfatos también sirve para “engañar”.

Ahora nos encontramos frente al debate de si estos aditivos son seguros o no, ya que hay estudios recientes que vinculan el uso de fosfatos con el aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Durante este año la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tiene previsto reevaluar la seguridad de los fosfatos como aditivos.

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